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domingo, 4 de noviembre de 2007
sábado, 4 de agosto de 2007
el abc del cristiano
A laba a Dios en cada circunstancia de la vida
B usca la excelencia, no la perfección.
C uenta tus bendiciones en vez de sumar tus penas.
D evuelve todo lo que tomes prestado.
E ncomienda a tres personas cada día
F iate de Dios de todo corazón y no confíes en tu propia inteligencia
G ózale con los que se gozan y llora con los que lloran.
H az nuevos amigos pero aprecia a los que ya tienes.
I nvita a Cristo a ser tu Señor y Salvador.
J amas pierdas una oportunidad de expresar amor.
L ee tu Biblia y ora cada día.
M antente alerta a las necesidades de tu prójimo.
N o culpes a los demás por tus infortunios.
O lvida las ofensas y perdona así como Dios te perdona .
P romete todo lo que quieras; pero cumple todo lo que prometes.
Q ue se te conozca como una persona en quien se puede confiar.
R econoce que no eres infalible y discúlpate por tus errores.
S é la persona más amable y entusiasta que conoces.
T rata a todos como quisieras que te traten.
U nete al ejército de los agradecidos.
V ístete de misericordia, humildad y paciencia.
Y no te olvides de soportar a los demás como a ti te soportan.
Z áfate de las garras seductoras de Satanás.
B usca la excelencia, no la perfección.
C uenta tus bendiciones en vez de sumar tus penas.
D evuelve todo lo que tomes prestado.
E ncomienda a tres personas cada día
F iate de Dios de todo corazón y no confíes en tu propia inteligencia
G ózale con los que se gozan y llora con los que lloran.
H az nuevos amigos pero aprecia a los que ya tienes.
I nvita a Cristo a ser tu Señor y Salvador.
J amas pierdas una oportunidad de expresar amor.
L ee tu Biblia y ora cada día.
M antente alerta a las necesidades de tu prójimo.
N o culpes a los demás por tus infortunios.
O lvida las ofensas y perdona así como Dios te perdona .
P romete todo lo que quieras; pero cumple todo lo que prometes.
Q ue se te conozca como una persona en quien se puede confiar.
R econoce que no eres infalible y discúlpate por tus errores.
S é la persona más amable y entusiasta que conoces.
T rata a todos como quisieras que te traten.
U nete al ejército de los agradecidos.
V ístete de misericordia, humildad y paciencia.
Y no te olvides de soportar a los demás como a ti te soportan.
Z áfate de las garras seductoras de Satanás.
Etiquetas:
Confianza,
Cristo,
Pensamiento
martes, 31 de julio de 2007
Accidente
Rowland V. Bingham, fundador de la Misión Interior de Sudan, fue herido seriamente una vez en un accidente de auto. Fue llevado con prisa al hospital en condición crítica. El día siguiente, cuando estuvo consiente, le preguntó a la enfermera la razón del porque estaba ahí. "No trates de hablar ahora, simplemente descansa," ella le dijo. "Has estado en un accidente." "¿Accidente? ¡Accidente!" exclamó Dr. Bingham. "No hay accidentes en la vida de un Cristiano. Esto es solamente un incidente en la perfecta dirección de Dios".
Salmos 116:8
Pues tú has librado mi alma de la muerte, Mis ojos de lágrimas, Y mis pies de desbarrar.
Salmos 126:5
Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán.
Apocalipsis 7:17
Porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes vivas de aguas: y Dios limpiará toda lágrima de los ojos de ellos.
Romanos 8:28
Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien.
Salmos 116:8
Pues tú has librado mi alma de la muerte, Mis ojos de lágrimas, Y mis pies de desbarrar.
Salmos 126:5
Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán.
Apocalipsis 7:17
Porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes vivas de aguas: y Dios limpiará toda lágrima de los ojos de ellos.
Romanos 8:28
Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien.
jueves, 26 de julio de 2007
Lo dice tal como es
En la esperanza de la vida eterna, la cual Dios, que no miente, prometió desde antes del principio de los siglos. Tito 1:2.
La Biblia “presenta las cosas tal como son”. Jesucristo es el único héroe perfecto en las Escrituras. Tanto las debilidades como la fortaleza de los personajes bíblicos están a la vista de todos.
Tomemos, por ejemplo, a David. Posiblemente este dirigente de Israel se nos aparezca en la Palabra como el más grande de los pecadores y el más grande de los santos. Es un hombre según, el corazón de Dios. También es un hombre a quien Dios reprendió firmemente. Sus obras eran a la vez encomiables y lamentables. Ningún capítulo de la vida de David fue sumido en un archivo para ocultarlo de las generaciones futuras.
Lo alabamos como hombre misericordioso al perdonar la vida de Saúl en la caverna. Nos lamentamos al leer la triste historia de su experiencia con Betsabé, tan fiel y cabalmente registrada en las Escrituras. Con horror escuchamos la orden que le dio a Joab de enviar a Urías a la muerte, para convertir a David a l vez en adúltero y asesino. Los escritores del Antiguo Testamento ciertamente decían las cosas tales como eran.
Los que escribieron el Nuevo Testamento siguieron su ejemplo. “Los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo”. Dios no puede mentir (Tito 1:2). Guió la pluma de los hombres para anotar los acontecimientos tal como ocurrieron y para describir a los hombres tales como eran.
A menudo pensamos en el discípulo Juan como el apóstol del amor. ¡Y lo fue! Formaba parte del círculo íntimo de Jesús. La inspiración también nos presenta un Juan orgulloso y ambicioso. Codiciaba uno de los cargos más elevados en el reino de Cristo (Mar. 10:38, 39). Era hijo del trueno y en oportunidades un individuo fastidioso y turbulento (Mar. 3:17). Manifestó confianza propia (Mar. 10:38, 39). Era vengativo y vivo de genio (Luc. 9:54). ¡La inspiración nos cuenta todo esto! Se puede contar con ella. ¡Se puede confiar en la Biblia!
Podemos tener la seguridad de que Pablo dijo la verdad cuando afirmó: “Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro”.
¡Bueno o malo, la Palabra de Dios nos cuenta las cosas tales como son!
La respuesta esta Jesús.
En la esperanza de la vida eterna, la cual Dios, que no miente, prometió desde antes del principio de los siglos. Tito 1:2.
La Biblia “presenta las cosas tal como son”. Jesucristo es el único héroe perfecto en las Escrituras. Tanto las debilidades como la fortaleza de los personajes bíblicos están a la vista de todos.
Tomemos, por ejemplo, a David. Posiblemente este dirigente de Israel se nos aparezca en la Palabra como el más grande de los pecadores y el más grande de los santos. Es un hombre según, el corazón de Dios. También es un hombre a quien Dios reprendió firmemente. Sus obras eran a la vez encomiables y lamentables. Ningún capítulo de la vida de David fue sumido en un archivo para ocultarlo de las generaciones futuras.
Lo alabamos como hombre misericordioso al perdonar la vida de Saúl en la caverna. Nos lamentamos al leer la triste historia de su experiencia con Betsabé, tan fiel y cabalmente registrada en las Escrituras. Con horror escuchamos la orden que le dio a Joab de enviar a Urías a la muerte, para convertir a David a l vez en adúltero y asesino. Los escritores del Antiguo Testamento ciertamente decían las cosas tales como eran.
Los que escribieron el Nuevo Testamento siguieron su ejemplo. “Los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo”. Dios no puede mentir (Tito 1:2). Guió la pluma de los hombres para anotar los acontecimientos tal como ocurrieron y para describir a los hombres tales como eran.
A menudo pensamos en el discípulo Juan como el apóstol del amor. ¡Y lo fue! Formaba parte del círculo íntimo de Jesús. La inspiración también nos presenta un Juan orgulloso y ambicioso. Codiciaba uno de los cargos más elevados en el reino de Cristo (Mar. 10:38, 39). Era hijo del trueno y en oportunidades un individuo fastidioso y turbulento (Mar. 3:17). Manifestó confianza propia (Mar. 10:38, 39). Era vengativo y vivo de genio (Luc. 9:54). ¡La inspiración nos cuenta todo esto! Se puede contar con ella. ¡Se puede confiar en la Biblia!
Podemos tener la seguridad de que Pablo dijo la verdad cuando afirmó: “Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro”.
¡Bueno o malo, la Palabra de Dios nos cuenta las cosas tales como son!
La respuesta esta Jesús.
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